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revista urbana y cultural de tepic

lunes, octubre 27, 2008

Tardecito

El reloj parado a las 8



Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él...

Benedetti


¿Escuchas el crujir de las tuberías? ¿El grifo distante que gotea en la cocina? ¿Escuchas las cortinas naranjas moverse por el viento y tocar las revistas en el piso que ya nadie lee? ¿Las ventanas rotas que por su fondo azul nubescrujen? Dicen que llegaste tarde, ahora que el mundo se ha llevado una parte de ti.

Y la verdad, para ser bien sinceros, les creo: llegaste tarde. Justo cuando los arrebatos se han acabado, cuando he preferido dormir que correr a verte, cuando he permanecido silente en vez de abrazarte, despacio, en tu partida. He dejado los instintos hace años, dormidos y tu, mugrosa, has llegado tarde, muy tarde.

Has y nos hemos visto tarde en las delgadas líneas que podrían habernos unido, las que ahora paralelas (muy paralelas) quien sabe como, o bajo que bendito pretexto, se tocan. Lo sabes y lo sabemos, pero callamos o reimos, y decimos '¿qué?' cuando nos hemos descubierto invadidos en pensamientos. Acudimos dilatados a la fiesta de las distancias románticas, de las añoranzas fugaces, de las esperanzas. Nos han maltratado y hemos maltratado demasiados pensamientos para permanecer inocentes y crédulos, crédulos e inocentes de que todo saldrá bien. A veces lo sabes o lo sabemos, y te pregunto, despacio y sin rodeos, '¿qué haremos contigo niña mia?', pero no espero respuesta, y a veces la sé como me sé tu boca y no la digo.

Corrimos tarde a los lugares, a las olas de las lunas nuevas. Llegué tarde a tu vida de cafés y tu lo hiciste a la mia de campamentos. Acudimos pues, tarde a la cita de sentimientos, donde la mayoría de los recuerdos estan ya apartados, donde los deseos ya se compartieron con otros cuerpos y donde los esfuerzos se diluyeron, entre algunas personas que tal vez ni lo merecían.

Pero los tiempos, vida mia, estan ligados al espacio más de lo que imaginamos. Ya nos lo advertía Einstein, un tipo graciosisimo y bonachón, cuando decía que el tiempo era una dimensión cuarta, que iba tan solo despues de la tercera de los humanos, justo dos pasos siguientes a la segunda de los perros, y más alejada aún de la primera de caracoles. Ya lo advierte el viajero que dice que empezará una nueva vida en un lugar alejado, ¿acaso el tiempo es nuevo en las latitudes distantes?

Y si aquí hemos nuestras ensaladas comido tarde, nuestros juegos intentado tarde, y a Nietzsche leido tarde, dejame decirte que en Australia los canguros nos esperan temprano a desyunar, en Alaska las rondas apenas empezarán y en la Antártida la filosofía está en pañales (esto último solo si el canijo de Lovecraft permanece como ficción).

Mi linda niña, allá nos esperan, (y si nos esperan pos' vamos ¿no?) en los lugares donde siempre será temprano, muy temprano para tragarnos a placer y complacencia.

3 comments:

Joakus Paganus dijo...

uorales!! nada mejor que un ensayito-prosa mañanero desenfadado, excelente

Hallya Zwe dijo...

:O

bonitoooooo, yo no llegué tarde a tu vida vdd, =P de seguro tarde se te hace q me vaya, pero te amuelas, siempre estaré contigo =P

Hanna... dijo...

Que cosas.... noooo... ahora comprendo lo que decía Cristy, el día que estabamos en su casa, te deseo muchas cosas buenas, cuidate mucho y hasta prontooo... un abrazo..